Opinión
Acuerdos, tres empanadas para ilusionarse
Quizás sea posible ser lo que fuimos
Acuerdos, tres empanadas para ilusionarse

Si no contamos el anuncio del acuerdo con los acreedores, que técnicamente fue un acuerdo entre privados, el de ayer fue el día más exitoso en la política exterior del gobierno de Alberto Fernández desde su asunción hace casi un año.
Por Iván Schargrodsky
En la misma jornada, el presidente argentino se comunicó y mantuvo largas conversaciones con su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, y con su par estadounidense, Joseph Biden.
Si bien ambas conversaciones no aparecen vinculadas directamente entre sí, hay un hilo conductor común además del eficiente y silencioso trabajo de la cancillería comandada por Felipe Solá y los embajadores Daniel Scioli y Jorge Argüello.
La derrota de Donald Trump abrió una oportunidad interesante para el país.
Posibilidad de acuerdos?
En sus tres relaciones bilaterales más importantes, Argentina puede estar más cerca de sus socios que lo que ellos se encuentran entre sí.
El mérito, dudoso pero trabajado, es del gobierno de Bolsonaro, que se encargó de trazar grietas innecesarias con la administración china -a la que acusó por la pandemia y cuestionó abiertamente por el manejo de datos de las redes de comunicación- e, insólitamente, con Biden, donde el mandatario brasileño fue el único en el mundo en hacerse eco de las absurdas acusaciones de fraude electoral.
Entre Estados Unidos y China, el enfrentamiento es estructural. La inédita situación aumenta las chances de éxito de una política exterior autónoma, que permita reducir vulnerabilidades existentes.
La conversación con ambos presidentes giró sobre las agendas de trabajo comunes y se realizó en un tono cordial.
Los reclamos en relación a la Amazonía por parte de Alberto Fernández y a la burocracia del Mercosur, de parte de Bolsonaro, dejaron en claro, sin embargo, las profundas diferencias de prioridades que habrá que acomodar para reconducir de manera exitosa y lograr acuerdos serios en la relación más importante que tiene el país.
A favor de la Argentina, la relación es valorada por una parte abrumadora del establishment político brasileño, incluyendo a los militares, mientras Bolsonaro debe recalcular sus relaciones ahora que no tendrá un hermano mayor en Washington.
Con Biden, las coincidencias fueron amplias en cuanto a la necesidad de reconstruir el multilateralismo institucional internacional y hay un interés de los Estados Unidos en contribuir, al menos en alguna medida, con la estabilidad regional, para la cual sería significativo un apoyo frente a las autoridades del Fondo Monetario Internacional.
Claro que las primeras coincidencias de principio no significan, por sí mismas, nada. En cinco días habrá unas muy cuestionadas elecciones legislativas en Venezuela, que podrían dejar las posiciones de Argentina y el gobierno electo demócrata de lados opuestos.
La ruptura del eje Washington-Brasilia, las victorias progresistas en las elecciones presidenciales de Bolivia y constituyentes de Chile, sumada a la pérdida de popularidad de los gobiernos de Ecuador y Colombia son todos factores que pesan para un país que aparecía encorsetado por sus vecinos y hoy puede respirar mejor.
El futuro muestra grandes potenciales, pero también el desafío de poder aprovecharlos.
Extractado de Cenital
Por Iván Schargrodsky
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