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Opinión

Salud sexual en crisis: ¿por dónde empezamos? ITS

Los casos de sífilis están en aumento, lo mismo ocurre con la gonorrea y las lesiones malignas por HPV.


jueves, 6 de marzo de 2025
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Salud sexual en crisis: ¿por dónde empezamos? ITS

Dra. María Verónica Ferro
Médica de Familia e Infectóloga
MN 133800 MP 7179
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Nada más desmotivante que una madeja de lana enredada o las luces del arbolito de Navidad completamente revueltas, ¿no les parece? Uno las mira y empieza a imaginar posibles soluciones para deshacer el caos, pero casi de inmediato surge la gran pregunta: ¿por dónde empezamos?

Bueno, salvando las distancias, creo que en salud pública —y en particular con las infecciones de transmisión sexual (ITS)— pasa lo mismo.

Los casos de sífilis están en aumento, lo mismo ocurre con la gonorrea y las lesiones malignas por HPV. En algunas comunidades, sobre todo en varones jóvenes, se registran brotes de hepatitis A. Y, por supuesto, el VIH sigue afectando a personas muy jóvenes, muchas de las cuales llegan a los hospitales en estadios avanzados, comprometiendo seriamente el desarrollo de sus vidas.

El crecimiento sostenido de estos diagnósticos en edades tempranas nos interpela, nos sacude. Y nuevamente aparece la pregunta: ¿por dónde empezamos?

Todos los días, varias veces, nos cruzamos con titulares como:

  • “Sífilis: los datos de 2023 muestran un aumento del 42 % en jóvenes de 15 a 34 años.”
  • “La aparición de gonorrea resistente limita las opciones de tratamiento y representa un grave problema de salud pública.”
  • “Viruela M: nuevo brote, se declara emergencia sanitaria internacional por segunda vez en dos años.”

Quienes trabajamos en esta temática tenemos la honrosa obligación de preguntarnos: ¿por dónde empezar a desenredar este ovillo?

Y algunas “puntas” tenemos…

  • ¿Es un problema de accesibilidad a la información? ¿Estamos comunicando de la manera correcta? ¿Estamos usando los canales adecuados para una audiencia que ha cambiado?
  • ¿Es la desconexión entre los enfoques extremadamente biologicistas y conductuales con los que abordamos las ITS en la práctica médica?
  • ¿Son los factores psicosociales, el estigma y la discriminación los que terminan actuando como caldo de cultivo para la expansión de estas infecciones?

Hace poco, la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) compartió una encuesta que preguntaba: “¿Tendrías una relación de pareja con una persona con VIH?” o “¿Preferirías atender a un paciente VIH negativo antes que a uno positivo?” Al principio, estas preguntas se responden con el sentido moral que todos tenemos. Pero hagamos un esfuerzo: leámoslas de nuevo y preguntémonos con honestidad cómo reaccionaríamos si la respuesta tuviera que definir nuestro día a día.

Uno pensaría que, con tanta información disponible, es inconcebible que una persona con 15 años de vida sexual activa nunca se haya realizado un test de VIH. Y, sin embargo, nos encontramos pidiéndolo al pie de una cama en terapia intensiva.

O que alguien que decidió no usar preservativo (y está en su derecho) desconozca que existen opciones farmacológicas preventivas, como la profilaxis post exposición (PEP) o la profilaxis pre exposición (PrEP), e incluso alternativas más recientes como la profilaxis con doxiciclina (DoxiPEP), que han demostrado eficacia en ciertos grupos.

También nos preguntamos por qué la tasa de solicitudes de estudios de PAP anal sigue siendo tan baja, o por qué no contamos con estadísticas confiables sobre patologías anorrectales en Argentina, a pesar de su importancia en la prevención de complicaciones graves.

Se gestionan recursos, se diseñan programas, se invierte en capacitación y en formación de agentes sanitarios, y aun así, algunas ITS siguen siendo un tabú en ciertos sectores. Sigue habiendo un “cerco de silencio, misterioso, imbricado, que a nadie toca pero a todos cubre”. Y llegamos tarde.

Nos encontramos con situaciones que pudieron haber sido prevenidas. Que quizá solo necesitaban un soporte para evitar que la madeja de lana se enredara más…

Esta opinión no busca señalar culpables, sino invitar a la reflexión: ¿qué estamos haciendo mal? ¿Qué no estamos viendo?

Argentina ha sido pionera en muchas estrategias de diagnóstico temprano, accesible y confiable. Pero, en materia de salud pública, y particularmente en enfermedades infectocontagiosas, estamos viendo su lado más cruel.

Sin banderas partidarias, con un sentido común estrictamente político en el sentido del bien común, el acceso y la gestión adecuada de patologías como la tuberculosis, las hepatitis virales, el VIH y las vacunas deberían ser temas prioritarios.

Porque no es un tema menor.
Porque no le pasa solo al “otro”.


Porque el sexo es parte de la vida, y todos deberíamos poder ejercerlo sin temor, sin miedo, con información clara, con todas las herramientas disponibles, con confianza, con criterio y poder de decisión.

Saber siempre es mejor.
Y entre todos, podemos desenredar mejor nuestros ovillos de lana.


Por Dra. María Verónica Ferro
Médica de Familia e Infectóloga

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